La Industria Minera del Norte Chico
La industria minera del Norte Chico, Chile, desde la Conquista a 1963, por Leland R. Pederson, traducción de Marco Soto, Santiago, Ril editores 2008, 331 página.
Corresponde a una tesis doctoral en geografía presentada en la Universidad de Berkeley (California, 1965), publicada en inglés al año siguiente, la traducción al español data de 2008, fue realizada por el ingeniero en minas Marco Soto.
El autor permaneció un año en el país (1959-1960) visitando la actividad minera de la región y revisando publicaciones y documentación inédita, fuentes que aparecen claramente identificadas en la bibliografía.El libro presenta una ordenación en capítulos con pocos subtítulos, sin el aburridísimo sistema de nuestras tesis con numeraciones que subdividen los párrafos a veces al absurdo, en algunos casos con ideas que no superan una o dos líneas.
En la introducción plantea y desarrolla el tema “La minería como actividad humana, que utiliza los recursos de la tierra para fines específicos, dejando rastros en ella y ayudando por estos a modelar el paisaje regional“ (:20) . Presenta una visión general de la minería metálica chilena. Luego de esto establece una periodificación de la historia de la minería chilena. 1° “El período de los lavaderos de oro desde 1541 a 1700 aproximadamente. 2° periodo de las minas de oro hasta 1810, el auge de la plata y el oro hasta 1910 y el periodo del cobre porfídico”.
El capítulo II corresponde al escenario, presentación del Norte Chico (mapas incluidos) es esencialmente geográfico aceptando los límites que estableció el Servicio de Estadísticas y Censos y la Corfo, no sin antes indicar “no se pretende implicar que el área así delimitada es una región geográfica uniforme de acuerdo a los criterios comúnmente observados por los geógrafos en análisis y descripciones regionales” (:33), sólo fue seleccionado por tratarse de un segmento de Chile a el cual la minería metálica tiene una historia larga y bien documentada, permitiendo el “análisis de las características espaciales e interrelaciones de la industria a través del tiempo y por que es una de las áreas claves de la historia minera de Chile”. Continúa explicando el poblamiento del sector a partir de la invasión de los españoles, da gran importancia a la geología, sin dejar de lado el relieve (topografía en el libro) de clima y vegetación.
En los capítulos siguientes se presentarán, siguiendo la periodificación establecida, las características, evolución, datos y técnicas de producción, características del trabajo, localización de las minas. Todo ello fundado en la bibliografía consultada.
De esta manera en el capitulo III se desarrolla el periodo de 1545 a 1700, es la minería de placeres de oro, es decir, de lavaderos, que conoció incluso Almagro según indica un cronista: “tan bien trabajados como si fueran manejados por españoles” (:62) le llama la atención la escasez de objetos de oro en los restos arqueológicos, encontrándose muchos de ellos de cobre, asume de esta manera las ideas de Francisco Cornely que supone que la utilización del oro fue introducida por los incas.
De nada hubiera servido al conquistador español la existencia de oro sin la existencia de mano de obra, de allí la importancia de las encomiendas, servicio obligatorio de los indígenas y los escasos esclavos negros. Un documento de la época explica: “Los negros empleados en los veranos en los lavaderos del sur eran trasladados a La Serena donde podían continuar en la misma ocupación en el invierno” (:79). Hubo además otras restricciones a la actividad, como es la falta de agua y alimentos. Andacollo fue un lavadero famoso por su riqueza “que es uno de los ríos que hay en el mundo de oro” (:78).
Si bien los yacimientos de cobre eran conocidos, su explotación comenzó tardíamente, era enviado al Callao para la confección de cañones, es mas, hubo un intento de establecer una fábrica de ellos en Coquimbo, situación favorecida por la calidad del metal, el bajo costo del sebo y de la madera, que basta con córtala y transportarla. El proyecto fracasó por no existir trabajadores especializados.
La obra continúa con el periodo de 1700 hasta 1810, en otras palabras el último siglo colonial, que como es sabido, corresponde en gran parte a una centuria del progreso, de los grandes gobernadores como también se le ha denominado. La explotación minera es ahora de vetas, siendo la Corona de Castilla la dueña de todas las minas de España y de ultramar, creando una nutrida legislación, entre otras las Nuevas Ordenanzas Mineras que reglaban el trabajo, explotación y pagos a la Corona, incluyendo visitaciones a los centros mineros. El proceso extractivo era simple, barreteros con combos y cinceles rompían la roca y el apir que las trasladaba a la superficie en un capacho con aproximadamente 90 kilogramos de materias hasta las canchas. Rara vez se cumplía las metas propuestas, debido a lo precario de las faenas.
Hubo también en el siglo explotación de plata, oro y mercurio, importante este último para separar los metales, lo que se lograba por amalgación, luego de ser molida en un trapiche o con maray.
Con respecto al ordenamiento espacial, la unidad era el distrito minero o “grupo de minas abiertas en el mismo depósito mineral” (:165), ellos eran variables desde el punto de vista del tamaño, forma y ley, coexistiendo con agricultura del lugar. Uno de los problemas para todas las funciones era encontrar agua y combustible. Habría también dificultades para el transporte que se hacía en recuas de burros.
Se comenta además el problema del envío, la exportación regional a los puertos.
El penúltimo capítulo, desarrolla un tema más conocido, para el cual existe mayor cantidad de fuentes, es el auge de la plata y el cobre. Se caracteriza por grandes transformaciones en métodos de extracción, la llegada de empresarios extranjeros, innovaciones en el transporte no olvidar la construcción del primer ferrocarril de Caldera y nuevos caminos, a ello agregar otras redes ferroviarias que se presentan en el Mapa // “El Norte Chico, Ferrocarriles 1913, y el rol de Ignacio Domeyko, enseñando el trabajo científico de la minería. A ello se agrega el descubrimiento de Chañarcillo. Todo ello significó transformaciones del paisaje, crecimiento de Coquimbo. La Serena. Copiapó y otros centros poblados.
El Norte Chico pierde influencia en la minería chilena, luego de la Guerra del Pacífico que amplió el territorio, luego en el caso del cobre cuando se comienzan las explotaciones del Teniente y Chuquicamata.
Se trata en este caso de yacimientos de gran tamaño y leyes bajas. El autor dedica varias páginas para explicar el caso de Potrerillos situada en la precordillera, con una alta producción que llegó entre 1927 y 1959 a 1.850.000 toneladas métricas “casi tanto como lo producido en toda la historia de Chile hasta 1897 (:260). Agotado este yacimiento, la Andes Cooper Mining decidió continuar sus actividades en Indio Muerto, con el nuevo nombre de El Salvador, situado a 30 km. Al NO Potrerillos se continúa prestando servicios como fundición.
Salvador, significó la creación de un pueblo; planeado para una población de 7.000 personas, es más semejante a una urbanización de bajo costo en Estados Unidos que a un típico, tradicional y universalmente odioso pueblo de compañía o campamento.
Aunque hay alguna diferenciación en la calidad de las casas según el ingreso, con las casas estilo rancho para el personal de alto nivel y las dúplex de dos pisos de bloques de concreto para los grupos de más bajos ingresos, no hay segregación por ciudadanía, la cual ha sido a menudo una circunstancia especialmente irritante en muchas empresas de Estados Unidos en territorios extranjeros.
El pueblo está ubicado a una corta pero clara distancia de la mina y planta, lo cual requiere un servicio de bus para el personal pero ello permite la separación física del trabajo de las actividades domésticas. El pueblo está hecho para ser estéticamente agradable, con su plano semicircular centrado en torno a una plaza y el quiosco para la banda y sus casas de vistosos colores con patios y calles aseadas, con incluso unos pocos árboles y áreas verdes en una zona donde el agua es un lujo. Su centro comercial incluye un supermercado, panadería, planta de hielo y otras empresas similares, además una escuela elemental, hospital y otros proveen los servicios sociales.
Se ha eliminado mucho de la monotonía de los campamentos mineros y ciertamente la conveniencia, comodidad e incluso lujo de la vida en El Salvador llega a un nivel inimaginable para el típico y tradicional minero del Norte Chico cuya vida se acostumbra a describir como dura y sacrificada” (:263).
La relación Potrerillos – Salvador, no es económicamente eficiente, pero permiten evitar el desmantelamiento y costos iniciales, logra fundir cerca del 50% del mineral. La historia continúa con proyectos a desarrollar (no olvidar que el estudio data de 1960) y referencias a explotaciones pequeñas en el sector.
El hierro ocupa también varias páginas haciendo referencias al Tofo y al Romeral, la Bethlehem “eligió no construir un pueblo minero… “ (:276) prefirió pagar la movilización de los 400 trabajadores a la Compañía, La Serena y Coquimbo, buscando el trabajador su vivienda y utilizando escuelas y hospitales del estado.
Existen mineras artesanales que explotan pequeñas minas y “a veces roban como ratas de los rodados o acopios durante la noche, en la clásica manera chilena… “ (:279). El libro finaliza comentando la pequeña y mediana minería de la región.
La publicación bastante cuidada en el marco de una edición común, resulta interesante en la traducción clara que evita tecnicismos tal vez la abundancia de notas algunas de los cuales pudieron incorporarse al texto, distraen, a veces, ejemplo la nota 3 del pág. 181 , o nota 190 pág. 164, constituye pequeños ripios que en nada oscurecen los méritos, de rigurosidad, de la investigación, fundada a una bibliografía cercana a los 230 títulos, algunos de los cuales corresponde a varios temas consultados.
Sería recomendable a futuras ediciones adicionales la obra con índices onomásticas y de lugares citados.
Herman A. Zepeda Flores
Profesor de historia
Geógrafo


