Newsflash

por: Heba El-Sherif / Daily News Egypt
Fotografias: Gabriel Garay O.

Una y otra vez, a través de innumerables espacios de arte, los artistas extranjeros han compartido su punto de vista de la capital el Cairo, un tema que no sólo se ha agotado hasta la muerte en los últimos 10 años, pero también ha sido una trampa fácil de clichés .

  Ubicada en el centro de la Cultura del Sawy (Zamalek), ha conseguido romper la cadena de redundancia, mostrando una vista realmente frescos de la ciudad en "Up Close: en su espacio", una exposición debut de la artista estadounidense y residente dell Cairo Patrick Row.

 

 

La Industria Minera del Norte Chico

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La Industria Minera del Norte Chico, Chile - Leland Pederson
La industria minera  del Norte Chico, Chile, desde la Conquista a 1963, por  Leland R. Pederson, traducción  de Marco Soto, Santiago, Ril editores  2008, 331 página.

Corresponde a una tesis doctoral en geografía  presentada en la Universidad de Berkeley (California, 1965), publicada en inglés  al año siguiente, la traducción al español  data de 2008, fue realizada por el ingeniero en minas Marco Soto.

El autor permaneció un año en el país (1959-1960)  visitando la actividad minera de la región y revisando publicaciones y documentación inédita, fuentes que aparecen  claramente  identificadas  en la bibliografía.El libro presenta una ordenación en capítulos con pocos subtítulos, sin el aburridísimo sistema  de nuestras  tesis con numeraciones que subdividen los párrafos a veces al absurdo, en algunos casos con ideas  que no superan una o dos líneas.

En la introducción plantea y desarrolla el tema “La minería como actividad humana, que utiliza los recursos  de la tierra para fines específicos, dejando rastros en ella y ayudando por estos  a modelar el paisaje regional“ (:20) .  Presenta una visión general de la minería metálica chilena.  Luego de esto establece una periodificación de la historia  de la minería chilena. 1°  “El período  de los lavaderos de oro desde 1541 a 1700 aproximadamente.  2° periodo de las minas de oro hasta 1810, el auge de la plata y el oro hasta  1910 y el periodo del cobre porfídico”.

El capítulo II corresponde al escenario, presentación del Norte Chico (mapas incluidos) es esencialmente geográfico aceptando  los límites que estableció el Servicio de Estadísticas y Censos y  la Corfo,  no sin antes indicar “no se pretende implicar que  el área así delimitada es una región geográfica uniforme  de acuerdo a los criterios comúnmente observados por los geógrafos en análisis y descripciones regionales” (:33), sólo fue seleccionado por tratarse de un segmento de Chile a el cual la minería metálica tiene una historia larga  y bien documentada, permitiendo el “análisis  de las características espaciales e interrelaciones de la industria a través del tiempo y por que es una de las áreas claves de la historia minera de Chile”.  Continúa explicando el poblamiento del sector a partir de la invasión de los españoles, da gran importancia a la geología, sin dejar de lado el relieve (topografía en el libro) de clima y vegetación.

En los capítulos siguientes se presentarán, siguiendo la periodificación establecida, las características, evolución, datos y técnicas de producción, características del trabajo, localización de las minas.  Todo ello fundado en la bibliografía consultada.

De esta manera  en el capitulo III se desarrolla el periodo de 1545 a 1700, es la minería de placeres de oro, es decir, de lavaderos, que conoció incluso Almagro según indica un cronista: “tan  bien trabajados  como si fueran manejados por españoles” (:62)    le llama la atención la escasez de objetos de oro en los restos arqueológicos, encontrándose muchos de ellos de cobre, asume de esta manera las ideas de Francisco Cornely  que supone que la utilización del oro fue introducida por los incas.

De nada   hubiera servido  al conquistador español la existencia de oro sin la existencia de mano de obra, de allí la importancia de las encomiendas, servicio obligatorio de los  indígenas y los escasos esclavos negros.  Un documento de la época  explica:  “Los negros empleados en los veranos en los lavaderos del sur eran trasladados a  La Serena donde podían continuar en la misma ocupación en el invierno” (:79).  Hubo además otras restricciones a la actividad, como es la falta de agua y alimentos.  Andacollo fue un lavadero famoso por su riqueza   “que es uno de los ríos que hay en el mundo de oro” (:78).

Si bien los yacimientos de cobre eran conocidos, su explotación comenzó tardíamente, era enviado al Callao para la confección de cañones, es mas,  hubo un intento de establecer una fábrica de ellos en Coquimbo, situación favorecida  por la calidad del metal, el bajo costo del sebo y de la madera, que  basta con córtala y transportarla.  El proyecto fracasó por no existir  trabajadores especializados.

La obra continúa con el periodo de 1700 hasta 1810, en otras palabras el último siglo colonial, que como es sabido, corresponde en gran parte a una centuria del progreso, de los grandes gobernadores como también  se le ha denominado.  La explotación  minera es ahora de vetas, siendo la Corona de Castilla la dueña de todas las minas de España y de ultramar, creando una nutrida legislación, entre otras las Nuevas Ordenanzas Mineras  que reglaban el trabajo, explotación y pagos a la Corona, incluyendo  visitaciones a los centros mineros. El proceso extractivo era simple, barreteros con combos y cinceles rompían la roca y el apir que las trasladaba  a la superficie en un capacho con aproximadamente 90 kilogramos de materias hasta las canchas.  Rara vez se cumplía las metas propuestas, debido a lo precario de las faenas.

Hubo también en el siglo explotación de plata, oro y mercurio, importante este último  para separar los metales, lo que se lograba por amalgación, luego de ser molida en un trapiche o con maray.

Con respecto al ordenamiento espacial, la unidad era el distrito minero o “grupo de minas abiertas en el mismo depósito mineral” (:165), ellos eran variables desde el punto de vista del tamaño, forma y ley, coexistiendo con agricultura del lugar.  Uno de los problemas para todas las funciones era  encontrar  agua y combustible.   Habría también dificultades para  el transporte que se hacía en recuas de burros. 

Se comenta además el problema del envío, la exportación regional a los puertos.
El penúltimo capítulo, desarrolla un tema más conocido, para el cual existe mayor cantidad de fuentes, es el auge de la plata y el cobre.  Se caracteriza por grandes transformaciones en métodos de extracción, la llegada de empresarios  extranjeros, innovaciones en el transporte  no olvidar la construcción del primer ferrocarril de Caldera y nuevos caminos, a ello agregar otras redes ferroviarias  que se presentan en el Mapa // “El Norte Chico,  Ferrocarriles 1913, y el rol de Ignacio Domeyko, enseñando el trabajo científico   de la minería.  A ello se agrega el descubrimiento de Chañarcillo.    Todo ello significó transformaciones del paisaje, crecimiento de Coquimbo.  La Serena. Copiapó y otros centros poblados.

El Norte Chico pierde influencia en la minería chilena, luego de la Guerra del Pacífico que amplió el territorio, luego en el caso del cobre  cuando se comienzan las explotaciones del  Teniente y Chuquicamata.

Se trata  en este caso de yacimientos de gran tamaño y leyes bajas.  El autor dedica varias páginas para explicar el caso de Potrerillos situada en la precordillera, con una alta producción que llegó entre 1927 y 1959 a 1.850.000 toneladas métricas  “casi tanto como lo producido en toda la historia de Chile hasta  1897 (:260). Agotado este yacimiento, la Andes Cooper Mining decidió continuar sus actividades en Indio Muerto, con el nuevo nombre de El Salvador, situado a 30 km. Al NO Potrerillos se continúa prestando servicios como fundición.
Salvador, significó la creación de un pueblo; planeado para una población de 7.000 personas, es más  semejante a una urbanización de bajo costo en Estados Unidos que a un típico, tradicional y universalmente odioso pueblo de compañía o campamento. 
Aunque hay alguna diferenciación en la calidad de las casas según el ingreso, con las casas estilo rancho para el personal de alto nivel y las dúplex de dos pisos de bloques  de concreto para los grupos de más bajos ingresos, no hay segregación por ciudadanía, la cual ha sido a menudo una circunstancia especialmente irritante  en muchas empresas  de Estados Unidos  en territorios extranjeros.

El pueblo está ubicado a una corta pero clara distancia de la mina y planta, lo cual requiere un servicio de bus para el personal pero ello permite  la separación física del trabajo de las actividades domésticas.  El pueblo está hecho para ser estéticamente agradable, con su plano semicircular centrado en torno a una plaza y el quiosco  para la banda y sus casas de vistosos  colores con patios y calles aseadas, con incluso unos pocos árboles y áreas verdes en una zona donde el agua es un lujo.  Su centro comercial incluye un supermercado, panadería, planta de hielo y otras  empresas similares, además una escuela elemental, hospital y otros  proveen los servicios sociales.

Se ha eliminado mucho de la monotonía de los campamentos mineros y ciertamente la conveniencia, comodidad e incluso lujo de la vida en El Salvador llega a un nivel inimaginable para el típico y tradicional minero del Norte Chico  cuya vida se acostumbra a describir como dura y sacrificada” (:263). 
La relación Potrerillos – Salvador, no es económicamente eficiente, pero permiten evitar el desmantelamiento y costos iniciales, logra fundir cerca del  50% del mineral.  La historia continúa con proyectos  a desarrollar (no olvidar que el estudio data de 1960) y referencias a explotaciones pequeñas en el sector. 

El hierro ocupa también varias páginas haciendo referencias al Tofo y al Romeral, la Bethlehem  “eligió  no construir un pueblo minero… “ (:276) prefirió pagar la movilización de los 400 trabajadores  a la Compañía, La Serena y Coquimbo, buscando  el trabajador su vivienda y utilizando escuelas y hospitales del estado.

Existen mineras artesanales que explotan pequeñas minas y  “a veces roban como ratas de los rodados o acopios durante la noche, en la clásica manera chilena… “ (:279).  El libro finaliza comentando la pequeña y mediana minería  de la región.

La publicación bastante cuidada en el marco de una edición común, resulta interesante en la traducción clara que evita tecnicismos  tal vez la abundancia de notas algunas de los cuales pudieron incorporarse  al texto, distraen, a veces, ejemplo la nota 3 del pág. 181 , o nota 190 pág. 164, constituye  pequeños ripios que en nada oscurecen los méritos, de rigurosidad, de la investigación, fundada a una bibliografía  cercana a los 230 títulos, algunos de los cuales corresponde a varios temas consultados.

Sería recomendable a futuras ediciones adicionales la obra  con índices onomásticas y de lugares citados.


Herman A. Zepeda Flores
Profesor de historia
Geógrafo

 

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