Maestro revolucionario
Tomado de: Cuadernos de Toma y Lee N°2, 2004; su autor es: Herman A. Zepeda Flores.
Divide la Educación en tres ramas que establece para las tres clases sociales, situación que hoy se negaría, pero comprensible en la época. Se trata de darle instrucción a la “clase de los pobres que viven del trabajo mecánico de sus manos”; era, por decir lo menos, un revolucionario (recuérdese que durante la discusión de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria en 1921 hubo políticos que se oponían a ella).
Propone, además, que corresponde la instrucción colegial destinada a la formación del cuerpo-gobernativo y la Universitaria, que es más elevada con erudición especial.
Propone, también, separar los cursos universitarios de los secundarios en el Instituto Nacional. Cierto es que estas ideas no eran del todo originales, pues el mismo confiesa que utilizó aquellas de la Comisión Educativa Polaca del Siglo XVIII y la Constitución de 1791(Zaleweski, M. 1953) y, aun cuando no lo dice, del ejemplo alemán y mucha influencia de las ideas de la Revolución Francesa. La explicación anterior no niega el mérito de Domeyko,por cierto, pues sus ideas sobrepasan la simple estructuración de niveles. Ellas se proyectan a las acciones dentro de la sala de clases en la innovación respecto de los castigos, en la formación de profesores, en el uso de laboratorios, excursiones de estudios, etc. Debe destacarse que estos planteamientos significaron una larga polémica con Antonio Varas, especialmente en lo referente a la división entre estudios humanísticos y universitarios.


