Una geomorfología con bondades y riesgos.
Una geomorfología con bondades y riesgos.
El rol de los Andes.
La Cordillera de los Andes es un magnífico escenario para el territorio chileno sudamericano. Es también, la gran guardiana del agua y sin su aporte no habría ninguna posibilidad agrícola y, como si fuera poco es la fuente de las principales riquezas mineras. Formada a partir de un geosinclinal, en su estructura se encuentran fallas, pliegues y volcanismo reciente. Un mapa preparado por Óscar González-Ferrán presenta 48 volcanes activos, considerando como tales aquéllos con actividad sulfatárica y fumarolas y agua termal. Habría que incluir el Chaitén, del cual, a la fecha de publicación, no se tenía información de actividad y a lo mejor otros cuyo comportamiento no se conoce.
Los riesgos provenientes de los Andes no están solamente en la actividad volcánica, la comprometen, además, en la pendiente que tienen los ríos, especialmente en el curso superior. En el caso de las ciudades que se han extendido hacia el piemont, como es el caso de Santiago, la violencia de las quebradas es inevitable, salvo que se hagan grandes inversiones para mitigar el efecto. Hay que recordar el caso del llamado aluvión de la Quebrada de Macul, que se presentará con más detalle en páginas siguientes. Las avalanchas o aludes constituyen también un peligro permanente en el sector cordillerano.
Debe considerarse también lo estrecho del territorio. Efectivamente, Los Andes se encuentran cercanos al Pacífico. Un ancho de 400 km (del Co Zapaleri a la península de Mejillones) y un mínimo de alrededor de 100 km del paso Casa de Piedra a punta Amolanas. Hacia los 25o 42’ se encuentra el cerro Aguas Blancas con 7.580 m. Si desde allí se hace un perfil hasta Punta Ballenita y se sigue bajo el nivel del mar, se encuentra el punto más profundo de la Fosa de Atacama (7.635 m. bajo el nivel del mar). Allí está el desnivel más grande del país (13.425 m), en unos pocos cientos de kilómetros.
Complica también el panorama la Cordillera, cuando se producen lluvias, pues el agua que no es absorbida por el suelo escurre a la depresión intermedia, con inundaciones en los centros poblados.
PERFIL DESDE EL VOLCÁN LLULLAILLACO A LA FOSA DE ATACAMA
Fig. 3 Para algunos autores los desniveles influyen en la magnitud y frecuencia de los sismos. La línea izquierda (14.350 m. Representa el largo aproximado de Chile).Tomado de H. Hernandez
Ello sucede particularmente cuando las temperaturas son altas, no permitiendo que el agua precipite en forma de nieve. Es fácil comprender lo que ocurre. Se sabe que la temperatura disminuye aproximadamente 0.5oC por cada 100 metros (por eso las llamadas nieves eternas) Si hace calor, el nivel de los 0oC se producirá a mayor altura. Se dice que la isoterma 0oC subió, entendiendo por isoterma una línea que une puntos de igual temperatura. Como es sabido, existe el calentamiento global, lo cual significa que las isotermas diarias de 0oC cada vez se irán situando a mayor altura.
La Depresión Intermedia
No es más bondadosa que los Andes en materia de riesgos. Estructuralmente es un bloque hundido (graben) que ha sido rellenado por sedimentos, es decir, por materiales provenientes de la erosión y también proveniente de las erupciones volcánicas, no siendo precisamente el mejor suelo de fundación. A ello debe agregarse, muchas veces, la posibilidad de inundaciones y salidas de causes de los rios.
Borde Costero
Con aproximadamente 10.000 km. bañado por las aguas en el cual se ubican importantes ciudades, presenta el riesgo de tsunamis, sólo considerando a aquéllos centros de poblados con más de 20.000 habitantes, según el censo de 2002. Arica (175.441 hab.), Iquique (164.396 hab), Tocopilla (23.352 hab), Antofagasta (285.255 hab), conurbación La Serena – Coquimbo (296.253 hab), conurbación Valparaíso – Viña (803.686 hab), San Antonio (83.435 hab), Talcahuano (161.469 hab), Lebu (20.620 hab). No debe dejarse de lado la produndida de la Fosa de Atacama.
Indudablemente un evento de este tipo no dañaría a todo el borde costero urbano ni tampoco a toda la ciudad, pero el efecto psicológico y daños llega a todos los habitantes y los gastos de restauración y mitigación, siempre son importantes.


